ollas qui arose

Técnicas para ahorrar agua en el jardín

El agua es un recurso valioso y existen muchas maneras de optimizar su uso en el jardín. Entre las técnicas efectivas, el uso de ollas (u oyas) destaca como una solución ecológica, económica y fácil de implementar.

1. Recoger agua de lluvia

Instalar un colector de agua de lluvia permite recoger y almacenar el agua que cae sobre el tejado para regar el jardín, incluso en periodos de sequía.

2. Sistemas de riego de ahorro energético

El riego por goteo, las tuberías microporosas y los microaspersores llevan el agua directamente a la base de las plantas, limitando así la evaporación y el desperdicio.

3. Riego manual dirigido

Usar una regadera para regar las raíces directamente ayuda a controlar la cantidad de agua y evitar mojar el follaje innecesariamente.

4. Cubra el suelo con mantillo

El acolchado (paja, hojas muertas, compost, cáñamo, etc.) limita significativamente la evaporación del agua, mantiene la humedad durante más tiempo y reduce la frecuencia de riego.

5. Escardar regularmente

El uso de la escarda promueve la infiltración de agua y evita la escorrentía al romper la costra superficial del suelo.

6. Agua en el momento adecuado

Favorecer el riego temprano en la mañana o en la tarde para limitar la evaporación y maximizar la efectividad de cada riego.

7. Elige plantas adecuadas

Elija plantas locales o tolerantes a la sequía, que naturalmente requieren menos agua.

8. Use retenedores de agua

Los hidroretenedores son útiles para retener el agua en el suelo y devolverla gradualmente a las raíces.

9. Integra ollas para riego natural y autónomo

Las ollas son macetas de terracota microporosas que se entierran cerca de las plantas. Una vez llenas de agua, difunden la humedad lenta y directamente en el suelo por capilaridad, lo más cerca posible de las raíces. Este sistema ancestral permite:

  • Ahorro significativo de agua : hasta un 50 a 75% de ahorro de agua en comparación con el riego convencional, ya que casi no hay pérdidas por evaporación o escorrentía.

  • Riego autosuficiente y regular : las plantas toman el agua que necesitan, lo que limita el estrés hídrico y promueve un enraizamiento profundo y saludable.

  • Menos malezas : la humedad permanece concentrada alrededor de las raíces, lo que limita la germinación de las malezas en la superficie.

  • Tiempo de riego reducido : basta con llenar las ollas una o dos veces por semana, dependiendo de la estación y el tipo de planta.

  • Mejor salud de las plantas : el riego específico evita que el exceso de humedad llegue al follaje, lo que reduce el riesgo de enfermedades.

Las ollas se pueden usar en el suelo, en huertos, parterres o en macetas o jardineras. Su instalación es sencilla: simplemente entiérrelas al 90 % cerca de las plantas, cúbralas con un tapón y llénelas de agua.

Combinando estas técnicas, y en particular el uso de ollas, optimizas el uso del agua en el jardín a la vez que favoreces la salud y el vigor de tus plantas, para una jardinería más sostenible y económica.

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